XXXI Congreso Nacional de Enfermería en Salud Mental

 

“Los Cuidados Enfermeros desde una Aproximación Relacional”

Los días 9, 10 y 11 de abril de 2014, la Asociación Nacional de Enfermería de Salud Mental nos ha reunido en Toledo a todos aquellos que, durante un año desde diferentes lugares de España, hemos estando deseando volver a vernos para poder intercambiar opiniones y compartir nuestras experiencias.

El lema elegido para este año para el XXXI Congreso ha sido “Los cuidados enfermeros desde una aproximación relacional”.

En nuestra sociedad se están produciendo cambios continuamente de manera exponencial. Estos cambios afectan directamente a las relaciones que tenemos con nuestros hijos, con nuestras parejas, con nuestros compañeros, con la sociedad en general. El estilo de vida al que nos vemos abocados dificulta el poder establecer un vínculo saludable con nuestro entorno y esto puede llegar a deteriorar nuestro autocuidado. Según Dorothea Orem el autocuidado no es innato, sino que se aprende y se desarrolla de una manera continuada y deliberada a lo largo de nuestro crecimiento, de nuestra evolución, a partir de las relaciones interpersonales. Para poder realizar este autocuidado es necesario que tengamos un adecuado autoconocimiento y que sepamos manejar de forma correcta nuestras emociones. Si existe un déficit de este autocuidado es cuando el rol que realiza la enfermera y el enfermero es primordial. El objetivo del cuidado enfermero es facilitar al individuo el poder llevar a cabo y mantener por sí mismo las acciones de autocuidado. Para esto es importante que el profesional de enfermería adquiera las habilidades comunicativas y posea empatía con los demás para poder establecer, a su vez, los vínculos necesarios que favorezcan los cuidados relacionales.

Durante este congreso los participantes hemos podido debatir y reflexionar sobre las diferentes aportaciones realizadas por los ponentes: “La construcción de la relación como base de los cuidados”, “La historia de la relación en los cuidados”, “Es suficiente la vulnerabilidad biológica para explicar la aparición de un trastorno”, “Aspectos que dificultan la salud mental relacional”, “La marca enfermera: una necesidad profesional” “¿Son compatibles Globalización y salud mental relacional? ¿Es posible un futuro esperanzador?”.

Para finalizar queremos concluir con una reflexión según la cual los cuidados relacionales no serán posibles sin la Presencia. Por lo que la presencia ha sido, es y será una intervención, por excelencia, de cuidado relacional. De esta manera somos todos muy afortunados cuando podemos leer en nuestra revista que “sin presencia no es posible escuchar al otro, sin presencia no es posible el uso de la palabra, sin presencia no es posible la relación enfermera- paciente”.

Espero que hayáis disfrutado estos días en Toledo, no sólo de los aspectos científicos, tan necesarios en nuestra profesión, sino también de aquellos aspectos culturales y sociales, tan importantes para conocer y entender las relaciones que se han establecido a lo largo de nuestra historia. Un ejemplo de ello ha sido la oportunidad de poder coincidir durante el congreso con la exposición “El Greco. Toledo 1900”.

ÍNDICE
Ponencias y Talleres de Trabajo

Título

La construcción de la relación como base de los cuidados (Da Ma Pilar Tazón Ansola)

La historia de la relación en los cuidados (D. Serafín Alférez Moral, Da Teresa Jiménez Bolívar, D. Elías Moreno Escobar)

¿Es suficiente la vulnerabilidad biológica para explicar la aparición de un trastorno? (Dr. J. Luís Zaera Buitrago)

 

Aspectos que dificultan la Salud Mental relacional:

Ámbito asistencial (D. Ignacio Redondo García)

Ámbito jurídico-administrativo (D. David Garriga Guitart)
La marca enfermera. Proyección Social (D. Juan Bouza Mera)

¿Son compatibles Globalización y salud mental relacional? ¿Es posible un futuro esperanzador? (Dra. Aurora Sánchez)

El juego dramático. Instrumento para encontrar nuevas respuestas o nuevas soluciones. (Dª Lourdes Alcalá Aranda, Dª Cristina Iglesias Tamargo)

 

Mi ponencia:

 

LEGISLACION ESPECÍFICA O GENERAL PARA EL ENFERMO MENTAL David Garriga Guitart

La legislación sobre salud mental, como bien refleja la OMS en su documento “legislación sobre salud mental y derechos humanos”, es necesaria para proteger los derechos de las personas con trastornos mentales, ya que son un sector vulnerable de la sociedad. Estas personas se enfrentan, desde el momento de su diagnóstico, a la estigmatización, a la discriminación y a la marginación dentro de su comunidad, incrementando de esta manera, que se violen sus derechos fácilmente.

También es necesario una legislación para que los enfermos mentales, en momentos de crisis y cuando no son capaces de poder controlar sus acciones, poder evitar conductas que pongan en riesgo su vida y la de los demás.

Disponer de una legislación sobre salud mental nos proporciona un marco legal por el que movernos a la hora de abordar asuntos clave como la integración en la comunidad de personas con trastornos mentales, la prestación de una atención de calidad, la accesibilidad a dichos cuidados, la protección de los derechos civiles y la promoción de derechos básicos como pueden ser la vivienda, la educación y el empleo. En cuanto a las áreas, no solo una buena legislación nos tendría que regular los cuidados y tratamientos, sino que tendría que cubrir la promoción de la salud mental y su prevención.

Aunque esto nos pueda parecer obvio, muchos países no poseen ningún tipo de legislación al respecto y algunos de los que disponen de ella contienen disposiciones que violan muchas veces los derechos humanos.

Existen dos tipos de legislación para los derechos de las personas con trastornos mentales, por un lado las específicas (todas las cuestiones relevantes sobre derechos de las personas con un trastorno mental se incorporan en un único documento) y las denominadas dispersas. Estas recogen las diferentes leyes para el enfermo mental en otras legislaciones generales.

La OMS incentiva a que los países trabajen para adoptar una legislación específica ya que esta modalidad presenta una mayor facilidad de aceptación y promulgación, ayudando a mejorar la conciencia social sobre estos temas. Por el contrario, las críticas de sus opositores al modelo específico es que, estigmatiza ya desde el principio a la persona se le diagnostica un trastorno mental, incluyéndolo en la ley como “diferente”. La legislación dispersa por el contrario, puede facilitar la posibilidad de que se destinen más recursos para personas con trastornos mentales por que formarían parte de una legislación de las que se beneficia un espectro más amplio de la población. Sus detractores, por el contrario, piensan que una legislación tan genérica es difícil de promulgar, ya que exige que se lleven a cabo correcciones y cambios en multitud de documentos legislativos y esto dilate la aprobación de éstas leyes, llegando muchas veces a no llevarse a la práctica.

A mi entender, sería más adecuado una forma intermedia, por ejemplo, disponer de una legislación específica sobre salud mental que no fuera cerrada y pudiera ser complementada en la legislación general.

En el caso concreto de España, tal y como hemos dicho, nos resistimos a las indicaciones de la OMS en este tema y mantenemos una legislación hacia el enfermo mental dispersa. Desde la promulgación de la Constitución de 1978 el desarrollo legislativo ha ido evolucionando reconociendo al enfermo mental como persona jurídica, titular de derechos y eventual sujeto de imputación de responsabilidades. Esta evolución legislativa queda muy bien reflejada en el texto de R. Bercovitz:

“… el enfermo mental es, en primer lugar, un ciudadano, en segundo lugar un ciudadano enfermo, y en tercer lugar un ciudadano afectado por un tipo de enfermedad peculiar”.

Las principales leyes que protegen al enfermo mental en España son diversas y como apunta la OMS, dispersas entre otras legislaciones de carácter general. Entre ellas:

– Constitución Española (art. 14, 17, 43, 49, 117.4…).
Hasta entonces era posible la privación de libertad por tiempo indefinido y sin ninguna clase de

control judicial.

– Artículo 20 de la Ley 14/86 General de Sanidad.
En el que establece la total equiparación de los enfermos mentales a las demás personas que

requieran servicios sanitarios y sociales.

– Ley 16/2003 de 28 mayo de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud.
La cual incluye expresamente la atención al enfermo mental en las prestaciones de atención

primaria y de atención especializada.

  • –  R.D. 1030/2006 de 15 de septiembre de cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud.
  • –  Ley 41/02 reguladora de la autonomía del paciente.
    Reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de

    información y documentación clínica se refiere a toda clase de pacientes, sin exclusiones.

  • –  Ley 13/82 de Integración Social de los minusválidos (L.I.S.M.I.)
  • –  Articulados en Código Civil y Código Penal (Ley Orgánica 10/95 de 23 Noviembre).

    En las que, entre otras, acentúa que son causas de incapacidad las enfermedades o deficiencias persistentes, de carácter físico o psíquico que impidan a la persona gobernarse por sí misma. A nivel penal se desvincula de la inimputabilidad del enfermo mental solo por el hecho de serlo y especifica que sólo podrá ser inimputable del delito en caso de estar sufriendo una alteración psíquica en el momento de la comisión de éste.

– Ley Orgánica 2/1986 de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Se refiere a las funciones de auxilio y protección por parte de los cuerpos y fuerzas del estado a las personas y viene, y su cooperación cuendo sean requeridas para ello, sea un accidente de tráfico, un accidente cerebrovascular en la calle o una agitación psicótica.

La legislación para los enfermos mentales en nuestro país podemos considerarla avanzada, garantista, no discriminatorio y por tanto desestigmatizador, pero se enfrenta a resistencias para su plena aplicación. Algunas de ellas vienen enumeradas en diferentes artículos de la

Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría y que nos tendrían que hacer reflexionar:

  • –  Resistencias de los propios pacientes.
  • –  De los familiares.
  • –  De los profesionales sanitarios.
  • –  Del aparato judicial
  • –  De las administraciones sanitarias

    Como conclusión, las declaraciones en el diario EL PAIS realizadas por el DR. J.M. Bertolote:

    “ España es el país más avanzado en materia de protección de los derechos del enfermo mental y así lo destaco en todas las conferencias que doy por el mundo”… aunque matizaba… “ otra cosa es su cumplimiento en la vida real”.

 

 

 

 

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