Cueva de asesinos en la cuna del Renacimiento

Por: DANIEL DEL PINO

Es difícil prever la reacción que tendría Lorenzo de Medici si levantara la cabeza y viera en su Florencia, la misma que le apodó el Magnífico en el siglo XV, un rincón llamado Museo de los Asesinos en Serie a escasos cinco minutos de la catedral de Santa Maria del Fiore. Quizá le daría un cierto repelús porque en esa iglesia presenció la muerte de su hermano Giuliano el 26 de abril de 1478. Y él mismo estuvo a punto de perder la vida si no fuera porque escapó a tiempo para esconderse en la sacristía.

Los Pazzi (o los “locos”, en español, apellido que le viene como anillo al dedo a esta historia) eran la segunda familia más importante de la ciudad y habían urdido un plan para acabar con la hegemonía de los Medici con la colaboración del papa Sixto IV, que desde Roma no veía con buenos ojos ni el poder económico ni la afición de Lorenzo por las nuevas artes que impulsaron el Renacimiento y lo propagaron por toda Europa. La refriega acabó por 80 a 1 a favor del Magnífico que, apoyado por el pueblo, fue ajusticiando y colgando del campanario de la catedral uno a uno a los sospechosos de haber participado en la trama.
Pero pasado el malestar, es probable que Lorenzo, alma inquieta y mecenas de personajes como Alessandro Botticelli, Miguel Ángel o Leonardo da Vinci, se interesara por lo que este pequeño pero potente museo propone a los viajeros que quieran darse un respiro (y tengan un estómago resistente) entre monumento y monumento.

Porque además de explicar la vida y obra de los asesinos más terribles de la historia trata de ahondar, a través de diversos análisis y teorías, en las motivaciones psicológicas que llevan a los seres humanos a cometer tales atrocidades.
La visita parte de Gilles de Rais, alias Barbazul, que iba para héroe (participó en la Guerra de los Cien Días y se dice de él que profesaba un amor loco por Juana de Arco) y se convirtió en un monstruo proclive a ahorcar, apalear, descuartizar y violar niños. A él se le adjudica la desaparición de entre 200 y 800 menores entre 1432 y 1440, aunque sólo se pudo probar el asesinato de 50. Murió empalado y quemado en la hoguera.

El recorrido continúa después por orden cronológico con la condesa sangrienta, Erzsébet Báthory; Jack el Destripador; Ted Bundy; John Wayne Gacy, conocido como el Payaso Asesino; Andrei Chikatilo; Jeffrey Dahmer; Albert Fish; Ed Gein; y el esperpéntico Charles Manson, famoso por haber ordenado la muerte de Sharon Tate, en esa época, la mujer del cineasta Roman Polanski.

El museo le dedica un apartado especial a los asesinos en serie más famosos de Italia y se acerca a los estudios del médico y criminólogo Cesare Lombroso. Además, hay una última etapa dedicada a la pena de muerte con réplicas de varias salas de ejecución.

Museo de los asesinos en serie
Florencia, Via Cavour, 51.
Precio de la entrada: 10 euros. Horario: 10.00 – 23.00 lunes a domingo.
www.serialkillermuseum.it. guía audio en español

Link: http://blogs.publico.es/libre/2011/08/23/cueva-de-asesinos-en-la-cuna-del-renacimiento/

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