Al Qaeda, una máquina de recaudar dinero

por Juan Miguel del Cid Gómez 9 de mayo de 2011

Osama Bin Laden era un símbolo que ha desempeñado un importante papel en la recaudación de dinero para al Qaeda, pero su muerte no supone un paso definitivo en la interrupción del flujo de fondos hacia la organización, grupos asociados, ramas y células, que en la actualidad cuentan con fuentes de financiación bien diversificadas.

Funcionarios estadounidenses han expresado repetidamente su preocupación sobre las organizaciones caritativas islámicas de los países del Golfo que utilizan las donaciones (como el Zakat) para financiar el terrorismo en el extranjero. Arabia Saudita, un aliado estratégico de Estados Unidos en la zona, ha realizado algunos progresos en la lucha contra la financiación del terrorismo, ante la presión constante de las administraciones Bush y Obama. Sin embargo, continúa siendo un motivo de preocupación en este sentido. En un cable diplomático fechado en diciembre de 2009 la secretaria de Estado Hillary Clinton evaluaba los esfuerzos de algunos países de Oriente Medio para detener el flujo de dinero dirigido a actividades terroristas. Sobre este aspecto afirmó que “los donantes de Arabia Saudita constituyen la fuente más importante de financiación para los grupos terroristas sunitas de todo el mundo. Al Qaeda, los talibanes, Lashkar-e-Tayyiba (LeT) y otros grupos probablemente recaudan millones de dólares anuales a partir de fuentes de Arabia, a menudo durante el Hajj y el Ramadán”.

Los países del Golfo no son la única fuente de financiación para estas organizaciones terroristas. Un informe de la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito del año 2009 estimaba las necesidades financieras de los talibanes entre 800 y 1.000 millones de dólares anuales que eran sufragados por donaciones de otros países y por las actividades relacionadas con el cultivo y el comercio del opio en Afganistán. En Afganistán, los hawalas (un sistema informal de envío de dinero basado en la confianza) forman la columna vertebral del sector financiero. El Departamento de Estado norteamericano estima que el 80% a 90% de todas las transacciones financieras en Afganistán se realizan por hawalas. Dubai y los emiratos vecinos, con sus estrictas leyes de secreto bancario, son utilizados por los talibanes y Al Qaeda como un lugar idóneo para mover y esconder el dinero. Es difícil de rastrear la pista de este flujo de dinero, pero los investigadores sospechan que probablemente en parte se invierte en Dubai y el resto se traslada a Estados Unidos y Europa o regresa a Afganistán y Pakistán.

Por otra parte, los talibanes también reciben donaciones del exterior de Afganistán. En este sentido, un comandante talibán declaró a la cadena Sky News en un reportaje publicado en octubre de 2010 que “la mayor parte de sus fondos provienen del Reino Unido, donde los combatientes están preparados para lanzar ataques terroristas bajo sus órdenes”. El comandante reveló que “son financiados por donaciones individuales recogidas en centros comunitarios y mezquitas de todo el mundo. “No somos como un gobierno, nosotros dependemos de los individuos. Recibimos donaciones de nuestros hermanos musulmanes en Gran Bretaña para la Jihad”, dijo. El comandante también afirmó que tienen personas en Gran Bretaña, América y Europa que están preparadas para atacar en cualquier momento.

 Otro grupo como Al Qaeda en la Península Arábiga es capaz de obtener financiación mediante acciones espectaculares. Un cable fechado en 2009 procedente de la embajada de Estados Unidos en Sanaa (Yemen) hacía referencia al hecho de que en Adén pistoleros armados robaron un camión de un banco llevándose 100 millones de riales (equivalente a 500.000 dólares) en un ataque altamente coordinado que muchos sospechan fue obra de Al Qaeda en la Península Arábiga. Los ladrones armados disfrazados de policías yemeníes llevaron a cabo el robo en una zona transitada del centro y a plena luz del día, lo que indica un alto nivel de sofisticación operativa poco común en los medios criminales de Yemen. Por su parte, Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) ha encontrado nuevas fuentes de financiación en el secuestro de extranjeros, el contrabando, la extorsión y el comercio de drogas. Las alianzas entre los traficantes de drogas y AQMI proporcionan protección a las bandas que trafican con drogas a través del desierto a cambio de una parte de las ganancias que genera este comercio. En Argelia, los secuestros de turistas occidentales se han convertido en una importante fuente de ingresos para AQMI. En el norte del país, en particular en la región de Kabilia, los empresarios son el principal objetivo de los terroristas para pedir rescates.

Expertos y funcionarios de diversos países consideran que los ingresos de AQMI constituyen una fuente de financiación vital para las operaciones de Al Qaeda en todo el mundo. Un ex miembro de Al Qaeda conocido con el alias de Noureddine confirmó al periódico Magharebia que el Magreb es un terreno fértil para la organización terrorista mundial. “Parece que Al-Qaeda en el Magreb Islámico depende de los recursos económicos que no se ven afectados por la crisis financiera que sacude al mundo desde hace un tiempo”, dijo. Somalia es considerado por Estados Unidos como un centro para la financiación del terrorismo. Al Shabaab, un grupo terrorista localizado en este país y con estrechos vínculos con Al Qaeda se está financiando por las contribuciones de la diáspora mundial somalí, la extorsión, los ingresos procedentes de los puertos bajo su control y por la desviación de la asistencia humanitaria y al desarrollo. También participa del dinero generado por el lucrativo negocio de la piratería de barcos en el cuerno de África. Los rescates se entregan generalmente en efectivo a los piratas que retienen los barcos en la costa de Somalia y se reparten entre ellos y sus redes de apoyo. De acuerdo con informaciones del Wall Street Journal, existe una implicación directa de Al Shabaab en las operaciones de piratería que comenzó con un líder militante cuyo clan está involucrado en este negocio.

Al Qaeda se ha convertido en una organización descentralizada por lo que muchas células terroristas locales no dependen de una autoridad central ni están vinculadas directamente a ella. Aunque comparten con la dirección de Al Qaeda sus objetivos básicos, son independientes, anónimas y en gran medida invisibles hasta que cometen un atentado. Estas células se financian en parte con los recursos que ellas mismas generan a través de la comisión de delitos comunes como el robo en domicilios, el trafico de drogas, la venta de artículos falsificados o el robo de números de tarjetas de crédito y cuentas bancarias para realizar operaciones a través e Internet.

El éxito en la lucha contra la financiación del terrorismo yihadista es una batalla a largo plazo que requiere un enfoque integral y estratégico. Es necesario identificar a los donantes, recaudadores y facilitadores financieros. El análisis del material incautado en la casa donde se escondía Bin Laden en Abbottabad (Pakistán) puede aportar valiosas pistas para desentrañar la estructura financiera de la organización, incluyendo la identidad de los principales donantes. Las autoridades de los distintos países deben difundir un mensaje claro sobre las consecuencias sociales y jurídicas a las que pueden enfrentarse los posibles donantes para disuadirlos de sus intenciones. Las organizaciones caritativas y sus sucursales en el extranjero tienen que ser sometidas a un férreo control y supervisión para asegurarse de que no están apoyando a elementos terroristas o ayudando a difundir su mensaje. Otro aspecto decisivo es la congelación de los fondos y activos financieros de las personas o entidades designadas en virtud de la Resolución 1267 relativa a Al Qaeda, los talibanes e individuos y entidades asociadas. Por último, el estricto cumplimiento de la legislación contra el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo por parte del sector financiero y del resto de sujetos obligados resulta decisivo para seguir la pista del dinero y evitar que los terroristas puedan conseguir sus fines.

Juan Miguel del Cid Gómez es Profesor de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Granada

Link: http://wdb.ugr.es/~gesyp/alqaeda-financiacion

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