Artículo: “Semillas de Violencia”

Algunas formas de violencia –contra las mujeres, la infancia, los inmigrantes…– afectan de forma especial a las sociedades avanzadas y ponen en cuestión la vigencia real de los derechos humanos

 

El uso intencionado de la violencia constituye una de las tres armas principales para ejercer dominio o poder sobre otros seres humanos. Las otras dos son el conocimiento y el dinero. Sin embargo, la violencia es la fuerza más rudimentaria o primitiva, porque sólo sirve para subyugar, torturar o causar la muerte. El conocimiento y el dinero son herramientas más útiles y heterogéneas. Ambas se pueden utilizar tanto para someter y destruir como para liberar y crear.

 La violencia ha marcado la faz de la humanidad con cicatrices indelebles y ha impregnado nuestra identidad. El testimonio oficial más amplio lo encontramos en los anales de la propia civilización. De hecho, en este extenso catálogo no existe acto de brutalidad ideado por la más diabólica imaginación humana que no se haya llevado a cabo en algún momento, en algún lugar. A simple vista, resulta difícil creer que el sadismo esté limitado a unos pocos depravados.

En comparación con los daños que causan los desastres naturales, las enfermedades o los percances fortuitos, los actos de violencia humana intencional ponen especialmente a prueba nuestra capacidad natural para encajar y superar la adversidad –esa mezcla de resistencia y flexibilidad que en el campo de la física se conoce por el anglicismo resiliencia, y que cada día se utiliza más en psicología–. El motivo es que la violencia a manos de otras personas nos roba la confianza, socava la autoestima y contradice los principios más elementales de convivencia.

Pero ¿qué hay dentro de nosotros que nos mueve a atormentar o incluso a quitarle la vida a un semejante? La violencia humana ha sido explicada con razonamientos biológicos, psicológicos, sociales, filosóficos, políticos e incluso religiosos. Para algunos, se trata de un impulso innato programado en los genes; para otros, la causa radica en fuerzas nocivas ineludibles del entorno. Quienes albergan estas nociones fatalistas están convencidos de que la humanidad es inherentemente malévola. Esta creencia con frecuencia se transforma en ideologías que ayudan a justificar la pasividad o la impotencia ante la destructividad humana, al considerarla irremediable. Sin embargo, cada día se acumula más evidencia científica que demuestra que la violencia no es instintiva ni inevitable, sino que se aprende y se puede prevenir. Todos heredamos rasgos genéticosque influyen en nuestro carácter. Pero ciertas predisposiciones, del sadismo al altruismo, son producto de un proceso condicionado por influencias perniciosas del medio que pueden ser en gran medida prevenidas o remediadas.

En efecto, las semillas de la violencia se siembran y cultivan en la infancia, se desarrollan durante la adolescencia y empiezan a dar sus frutos malignos pronto en la edad adulta. La experiencia que más nos predispone a recurrir a la agresión despiadada es haber sido repetidamente objeto o testigo de crueldades durante los primeros quince años de la vida. Son incontables los estudios que han demostrado que una alta proporción de las personas que optan por la violencia para solventar conflictos internos o afrontar los avatares adversos de la vida crecieron en un ambiente de agresiones, abusos y abandono.

Por otra parte, muchas culturas aún alimentan valores que implícitamente sirven de pretexto de conductas crueles y destructivas. Uno es el culto al macho o a los atributos duros y agresivos tradicionalmente asociados a la masculinidad; otro es la glorificación de la competitividad o rivalidad, que exige vencedores y vencidos en todos los contextos de la vida; igualmente perjudicial es el principio diferenciador de los otros, que fomenta tácitamente la deshumanización de grupos considerados diferentes. Otros factores sociales que nutren las semillas de la violencia incluyen el desequilibrio crónico entre aspiraciones y oportunidades, y la desintegración del hogar familiar, el sistema escolar o la comunidad.

No podemos negar que la violencia constituye uno de los problemas más preocupantes de nuestro tiempo. Pero no haría justicia a la realidad si no recordara también dos hechos tan esperanzadores como ciertos. El primero es que la búsqueda de la convivencia pacífica es una característica natural que abunda en los seres humanos y que nos ayuda a sobrevivir, a evolucionar y a mejorar nuestra esperanza y calidad de vida. Ninguna sociedad puede perdurar sin que sus miembros estén continuamente ayudándose unos a otros.

 El segundo hecho es que esta grave dolencia humana, en general, está disminuyendo. Nadie que se tome la molestia de examinar los índices de violencia en los últimos 70 años podrá evadir el hecho cuantificable de que en la actualidad está menos extendida que nunca. Este dato reconfortante se debe a que la posición de los niños en la sociedad ha mejorado radicalmente, la mujer en un gran número de naciones ha dejado de ser una propiedad del hombre, y las democracias han proliferado. Un aviso: es importante no confundir las noticias de sucesos aberrantes que plagan los medios de comunicación –conscientes de nuestra proverbial atracción por las historias de tragedias– con la vida cotidiana.

A título personal, diré que en los cuarenta y pico años que llevo en el campo de la medicina y la psiquiatría, no creo haber vivido un solo día sin comprobar el extraordinario poder restaurador de la solidaridad humana. Quizá, la lección más importante que he aprendido es que la gran mayoría de las personas son bondadosas y están genuinamente convencidas de que, en el fondo, el mejor negocio que existe es el bien común.

Link: http://www.lavanguardia.com/cultura/noticias/20100414/53907545333/semillas-de-la-violencia.html

1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Anonimo
    May 03, 2011 @ 19:54:35

    Hola compañero,

    me gustaría que te hicieses eco de la siguiente noticia, que la islamización también nos toca a los que vivimos fuera de la península.

    http://ultimahora.es/mallorca/noticia/sucesos/ultimas/el-lider-sufi-de-manacor-denuncia-al-iman-de-la-mezquita-por-obligar-a-las-mujeres-a-llevar-velo.html

    Gracias y un saludo.

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Calendario

mayo 2011
L M X J V S D
« Abr   Jun »
 1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
3031  
A %d blogueros les gusta esto: