Artículo: “Introducción al análisis de inteligencia.”

por Javier Jordán

16 de marzo de 2011

El análisis de inteligencia consiste en el proceso de evaluar y transformar la información bruta en descripciones, explicaciones y conclusiones destinadas a los consumidores de inteligencia. [1] Por su peculiar naturaleza el análisis de inteligencia escapa a fórmulas preestablecidas; no es una actividad que pueda reducirse a la aplicación de métodos infalibles y rígidos. Esta afirmación puede resultar paradójica por el título del presente trabajo y, sobre todo, por la relevancia de la fase de elaboración dentro del ciclo de inteligencia [2], pero es una realidad que conviene asumir desde el principio.

Según Mark Lowentall, la mayor parte de los errores cometidos por la comunidad de inteligencia norteamericana durante de la década de los 90 estuvieron relacionados con el análisis. [3] A menudo los problemas de la fase de elaboración del ciclo de inteligencia no se deben a la falta de información sino a una interpretación equivocada de los datos: informaciones relevantes son ignoradas o inadecuadamente interpretadas por los analistas. Es cierto que otras veces la información es insuficiente, confusa, poco relevante y contradictoria, pero incluso en esas condiciones una buena capacidad de análisis permite sacar el máximo rendimiento a la información disponible aunque las conclusiones a que se llegue sean tentativas. [4]

La finalidad de este documento consiste en presentar y resumir algunos principios y técnicas que contribuyen a mejorar el análisis de inteligencia aplicada a la seguridad. No pretendemos realizar una aportación novedosa sino ofrecer en pocas páginas un resumen de contenidos expuestos por otros autores. Nuestro propósito es eminentemente didáctico e introductorio.

Pero antes de empezar conviene advertir tres cuestiones básicas.

Primero, que la labor de análisis en materia de inteligencia, la metodología y los criterios aplicados no coinciden habitualmente con los empleados en la investigación científica. El análisis de inteligencia tiene mucho de intuición y sus conclusiones no requieren (o simplemente no son capaces de lograr) la misma robustez empírica y metodológica de los trabajos científicos. Esto es así porque la inteligencia está orientada a asesorar y a reducir la incertidumbre en procesos de toma de decisiones que siguen unos ritmos temporales marcados por los acontecimientos, y que no pueden esperar a que al analista sea capaz de explicar de forma exhaustiva y empíricamente fundada objetos de estudio que, en muchos casos, consisten o se contemplan en escenarios futuros y, por tanto, inaccesibles a la experiencia. Al tratarse más de un arte que de una disciplina científica, los principios, el método y las técnicas que se exponen en estas páginas no proporcionan una seguridad similar a la que otorgaría conocer y manejar con soltura la metodología científica en el estudio de un aspecto concreto de la realidad. A pesar de la ayuda que pueden prestar algunas técnicas y herramientas de aquella, el resultado final depende, en mayor medida, del criterio y buen juicio del analista. [5] Confiar en que se pueden reducir a cero los errores de análisis es sencillamente una aspiración ilusoria. [6]

En segundo lugar, la capacidad de análisis se mejora principalmente con la práctica. Como afirma Richards J. Heuer –un autor que hemos utilizado profusamente en la elaboración de este documento–, pensar analíticamente es una destreza similar al bricolaje o a conducir un coche. Se puede enseñar y se puede aprender pero uno no se convierte en un buen analista por el simple hecho de asistir a una clase donde se explique cómo se analiza. Los analistas aprenden analizando; con esfuerzo y práctica se puede alcanzar un grado de excelencia superior al simple talento natural. [7]

Por último, junto al desarrollo de la capacidad analítica es preciso convertirse en un auténtico experto en la materia objeto de análisis; es decir, dedicar años de estudio con el fin de alcanzar un conocimiento profundo de lo que se analiza: un país o región, un grupo terrorista o insurgente, un determinado movimiento político, etc.

La estructura del documento es la siguiente. En un primer apartado comentaremos algunas fuentes de error habituales en el análisis de inteligencia, y posteriormente expondremos una serie de principios básicos para mejorarlo.

Link: http://wdb.ugr.es/~gesyp/analisis-inteligencia

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