“La depresión del inmigrante.”

El psicólogo Ángel Castro Vázquez analiza en su libro SOS… Soy inmigrante, la patología conocida como síndrome de Ulises.

“… y Ulises pasábase los días sentado en las rocas, a la orilla del mar, consumiéndose a fuerza de llanto, suspiros y penas, fijando sus ojos en el mar estéril, llorando, incansablemente…”.

Con esta misma cita de La Odisea de Homero arranca su libro SOS… Soy inmigrante Ángel Castro Vázquez, un psicólogo granadino preocupado por estudiar los problemas sociales relacionados con la inmigración, un fenómeno que desde hace 15 años convirtió a España en uno de los principales países receptores de gente en busca de un futuro más prometedor para sus vidas.

Ese horizonte de posibilidades con el que se sueña antes de la partida, en muchísimos casos se convierte en una pesadilla de la que cuesta demasiado despertar. Y de repente, como le ocurrió a Ulises lejos de casa, un día tras otro, las consultas de los médicos españoles empezaron a recibir a gente inundada por la pena, la tristeza y el desamparo, pero acosada también por otros síntomas, como cuadros de estrés muy fuertes, dolores de cabeza, malestar constante, falta de apetito y de deseo sexual. “La situación de estrés es tan grande que se vuelve insostenible”, explica Castro.

Fue el doctor Joseba Achotegui el primero en ponerle nombre a este mal. Después de estudiar los trastornos depresivos en la población inmigrante, sobre todo de los “sin papeles”, el doctor en Psicología Clínica de la Universidad de Barcelona, lo llamó síndrome de Ulises.

España pasó en muy poco tiempo de ser una tierra de emigrantes a tener alrededor de cuatro millones y medio de extranjeros, y otros tantos en situación irregular. “Es muy difícil aventurar una cifra exacta porque no hay datos oficiales, pero alrededor de un 25 por ciento de esa población podría sufrir esta patología”, cuenta el autor del libro pensado para servir de apoyo tanto a profesionales como pacientes. “Es complicado, porque los sistemas de salud no están del todo preparados para dolencias tan poco comunes”, reflexiona.

¿Cómo se aborda entonces? El experto recomienda atención terapéutica, donde los afectados puedan hablar, expresarse, desahogarse y soltar así un poco la pena y ver las cosas buenas que sí tienen, y ganar confianza. Aunque si el cuadro ya incluye síntomas físicos, los profesionales recetan tratamiento con fármacos específicos. Desde los sistemas estatales, en muchos casos, lo ideal, indica Castro, es ayudar a que esa gente regrese a su tierra.

Aunque más allá de la contención sanitaria, existen otros mecanismos de integración social que generan contención y alivian la sensación de desarraigo. “Depende mucho de la personalidad de cada uno, obviamente los más abiertos lo tienen más fácil. Pero lo ideal es tejer unas buenas redes sociales, ocupar el tiempo libre, sentirse miembro de algún grupo, siempre sin perder de vista el disfrutar de las costumbres propias del lugar de donde venimos”, detalla el psicólogo granadino.

Y es que entre el gueto y la integración total hay un punto intermedio donde hallar el equilibrio que permita combinar ambas experiencias. “No es bueno tampoco asimilar totalmente la cultura de acogida y borrar la de origen. Mucho mejor es incorporar aspectos del nuevo lugar pero manteniendo referencias típicas de la sociedad natal”, asegura.

Claro que no todo depende del que llega, sino también del entorno que lo recibe. El racismo, la discriminación, los prejuicios y los tópicos con respecto al otro, al extraño, siguen campando a sus anchas en un mundo cada vez más globalizado. Para Castro, es una tarea que lleva tiempo y que tiene que partir desde la educación: “Hay que intentar erradicar la visión negativa asociada al inmigrante y facilitar su acogida, hacerlos visibles. Convencernos de que nada malo nos va a pasar, sino que por el contrario va a ser mejor para todos. Nos guste o no, tenemos que aceptar que es así. Pero creo que eso sucederá a medida que pasen los años, que vayan creciendo los hijos de esos inmigrantes, y todo se vea con más normalidad. Todavía estamos en pañales”.

En SOS… Soy inmigrante, Ángel toma como ejemplos de su análisis de la patología dos casos reales, los de Lebón L., un camerunés, y el de Klara G., una ucraniana, y los relata con “un lenguaje claro y sencillo, enfocado a dos colectivos: los extranjeros que se puedan sentir identificados y los profesionales que trabajan con ellos”.

La experiencia de Lebón es, dice el autor, la más triste, porque había viajado con unas enormes expectativas que al llegar no se cumplen. Cuenta la mentira que es creer que llegar a Melilla es pisar Europa, y aún así, una vez que logra entrar en el viejo continente, está muy lejos del paraíso soñado, no encuentra casa ni trabajo y padece un gran cuadro de tristeza. Klara, si bien logra integrarse mejor y tiene un trabajo en la Costa del Sol, sufre el desarraigo y la penuria de tener a su hija adolescente en su país, algo que a su vez le ayuda a sobreponerse a las adversidades para poder traérsela con ella.

En ambos casos se suma la barrera del idioma, algo que no afecta a los latinoamericanos que también han llegado en gran cantidad en los últimos años, pero eso no los pone del todo a salvo. “El sentimiento de desarraigo es el mismo. La ventaja que tenemos los latinos es que somos más emotivos, más sentimentales, y por eso nos resulta más fácil llorar y desahogarnos y abrirnos más”, analiza el psicólogo.

Doscientos millones de personas viven y trabajan hoy lejos de sus lugares de origen. Muchas de ellas, lloran en soledad su lejanía. Como lo hizo Ulises casi en el principio de la historia, se consumen a fuerza de llanto, suspiros y penas, aunque ahora al fijar los ojos en el mar estéril, quizás encuentren un consuelo, y una salida.

* SOS… Soy inmigrante está publicado por Ediciones Pirámide dentro de la colección SOS… Psicología Útil

fuente: eldigitaldemadrid

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Calendario

febrero 2011
L M X J V S D
« Ene   Mar »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28  
A %d blogueros les gusta esto: