Película: “Las horas del Día”

En Las horas del día, asistimos al desencanto diario de Abel (Alex Brendemühl) un hombre estancado, estático emocionalmente, preso de la rutina y el aburrimiento. Jaime Rosales afirmó que la idea le llegó tras leer en el “Times” un artículo sobre la evolución de las diferentes teorías sobre el perfil psicológico de los asesinos en serie, que afirmaba la inexistencia de una teoría o tesis principal, con múltiples preguntas lanzadas durante muchos años, sin respuesta. Con este motivo, Rosales finalmente encuentra, con su particular modo de entender el cine, un escenario idóneo para la realización de una película. Siempre, con un estilo indiferente, cuya virtud no está en responder ni en cuestionar, sino en contemplar y mostrar, desde un punto de vista ajeno a la narración, pero cercano en la curiosidad.

El abanico de perfiles criminológicos mostrados en la Historia del Cine, abarca desde perfiles desarrollados en los ambientes socio-culturales más bajos, pasando por los de diagnóstico patológico más evidente, hasta algunos perfiles de características más sutiles, acomodados socialmente, atractivos y con éxito social. Algunas muestras son, M, el Vampiro de Düsseldorf ( M, Mörder Unter Uns, 1931) de Fritz Lang,Monsieur Verdoux (1947) de Charles Chaplin, La noche del Cazador (The night of the hunter, 1955) de Charles Laughton, Psicosis (Psycho, 1960) de Alfred Hitchcock, El fotógrafo del pánico (Peeping Tom, 1960) de Michael Powell, A sangre fría (In cold blood, 1967) de Richard Brooks, Henry, retrato de un asesino (Henry, portrait of a serial killer, 1986) de John McNaughton, El silencio de los corderos (The silence of the lambs, 1991) de Jonathan Demme, Asesinos natos (Natural born killers, 1994) de Oliver Stone, Se7en (1995) de David Fincher, o American Psycho (2000) de Mary Harron, , entre otras muchas.

En Las horas del día, el perfil de Abel y el modo en el que Rosales lo presenta, es de características muy ambiguas, de difícil diagnóstico prematuro, y sin embargo muy creíble. Abel es un joven sin motivaciones, sin proyección de futuro; anclado en sus relaciones sociales, laborales y sentimentales, que asume como parte de la aburrida rutina y el paso del tiempo, pero que desprecia profundamente. Cualquier expresión de felicidad, ya sea en su entorno familiar o amistoso, parece ir en contra de unos principios de hastío profundo en la sociedad. Sin embargo, sus víctimas son personas en cuyos perfiles se evidencia el paso del tiempo, como si el mayor desprecio de Abel fuese al propio paso del tiempo y su mayor temor, el reflejo existencialista de sí mismo en sus víctimas.

El reflejo de sí mismo; uno de los recursos más notables en el cine sobre asesinos en serie, con perfiles ensimismados, vanidosos y egocéntricos. La primera imagen que tenemos de Abel en la película es la reflejada en el espejo; afeitándose, como símbolo de la rutina diaria y mirando estáticamente durante un buen rato el espejo. Esta presentación, es una declaración de principios sobre la base del perfil de Abel, evidentemente disociada pero que no accede a respuestas sencillas.

Leer más: http://lafilmotecadesantjoan.blogspot.com/2011/01/las-horas-del-dia-de-jaime-rosales.html

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