Asesinos en Serie de “bata blanca” a lo largo de la Historia

A lo largo de la historia ha habido muchos asesinos que haciendo uso de su posición como médicos, enfermeros o ayudantes se han convertido en criminales en serie. Uno de esos casos es el que ha contado Santiago Camacho en la Cadena Ser, ocurrido en el Hospital Lainz de Alemania desde 1983 hasta 1989, y donde cuatro enfermeras acabaron con la vida de 49 ancianos. Las muertes se produjeron por sobredosis de insulina, somníferos o ahogándolas con agua.

Link: http://www.cadenaser.com/sociedad/articulo/milenio-escuadrones-muerte/serpro/20101205csrcsrsoc_1/Tes

Muchos de ellos, soprendidos en el acto de desprenderse de sus pacientes por la vía rápida, suelen afirmar que lo hacen por pena, es decir que se convierten en «asesinos por compasión». En realidad esta argumentación es inaceptable. El mayor asesino en serie de todos los tiempos es un médico británico: Harold Shipman, descubierto en septiembre de 1998, probable autor de más de 400 asesinatos. Mataba a sus pacientes, en especial ancianos, supuestamente por compasión, pero según los criminólogos que le estudiaron se trata de un adicto al crimen. Él decía «cuando estoy con un paciente, yo soy Dios». Utilizaba una inyección con sobredosis de morfina.

Ya en 1970 le preguntaron sobre el estado de salud de un paciente anciano y resulta que estaba próxima la Pascua: «Yo no le compraría ningún huevo de Pascua», dijo, y se apresuró sólo cuatro días más tarde para  hacer fiable su diagnóstico pinchándole morfina y provocándole la muerte. Shipman quiso descargar su responsabilidad afirmando que había visto morir a su madre de cáncer entre fuertes dolores, pero en realidad este médico de familia, con cara de bueno, modales corteses y muy preocupado por la salud de los ancianitos, tiene un carácter adictivo. Y en su adicción, Shipman, incorregible, se ahorcó en prisión.

Los «ángeles de la muerte», médicos, enfermeros o celadores, suelen especializarse en cualquier clase de paciente y no sólo ancianos. La enfermera Beverly Allitt, nacida en Lincoln, Inglaterra, se dedicó a matar niños inyectándoles insulina en el servicio de pediatría del hospital de Grantham. Era una chica guapa, de risa fácil. Aprovechaba la muerte de un niño para explayarse con la familia y convertirse en su gran consuelo. El pabellón de pediatría del hospital se convirtió en el de mayor tasa de niños fallecidos. Cuando finalmente detuvieron a la enfermera Beverly Allitt, un verdadero «ángel de los demonios», había dado muerte a cuatro niños y lesionado a tres.

Link: http://www.larazon.es/noticia/2055-cronica-negra-angeles-de-la-muerte

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