Artículo: “La locura y la luna llena: Realidad o mito.”

La frase “debe haber luna llena”, se ha mantenido extemporánea a través de los siglos en un intento de explicar la ocurrencia de hechos extraños durante la noche e incluso, para sobresaltar los periodos de locura que se apoderan de las personas. De hecho, no es casual que la palabra “lunático” (utilizada para indicar a la persona que padece la locura) se entronque en una misma raíz etimológica con luna.
En la antigüedad Aristóteles había sugerido que, siendo el cerebro uno de los órganos más “húmedos” del cuerpo, no era de extrañar que fuera más susceptible a la influencia de la luna, que a la misma vez disparaba las mareas.
Esta creencia se mantuvo a través del tiempo, consolidándose en la Edad Media cuando se creía que existían determinadas personas que se transformaban en hombres lobo o vampiros durante el periodo de luna llena.
Pero esta creencia no se ha extinguido sino que ha llegado con su carga de misticismo hasta nuestros días, creyéndose que durante la luna llena aumentan los comportamientos erráticos que conducen al suicidio, el homicidio o a una recaída psicótica. De hecho, se han realizado numerosas encuestas entre estudiantes universitarios y profesionales de la salud donde se ha hallado que más del 40% de ellos cree en el “hechizo de la luna” sobre el comportamiento humano.
Siguiendo las ideas aristotélicas Arnold Lieber, un psiquiatra de Miami conjetura que, como nuestro cuerpo está formado por agua en el 80%, quizás la luna actuaría como un disruptor del equilibrio de las moléculas de agua que componen nuestro sistema nervioso.
Pero existen algunas razones por las cuales esta teoría no puede sostenerse:
1. El efecto gravitacional que ejerce la luna es tan pequeño que sería incapaz de generar cambios en la actividad cerebral, y por ende, en el comportamiento. El astrónomo George Abell de la Universidad de California afirma que un mosquito en nuestro brazo ejerce una fuerza más grande que la que posee la luna sobre nosotros.
2. La fuerza gravitacional de la luna afecta cuerpos de agua abiertos como el mar o los lagos, no cuerpos encerrados que contengan agua.
3. El efecto gravitacional de la luna es más potente, precisamente, durante la luna nueva y no durante la luna llena.
En la revista Psychological Bulletin, en el 1985, ya los investigadores Rotton y Kelly habían realizado un análisis profundo a un total de 37 estudios donde se intentaba correlacionar los efectos de la luna y los comportamientos erráticos y concluyeron que no eran necesarias más investigaciones: la pretendida relación es inexistente.
No obstante, también existen investigaciones que afirman lo contrario, como la realizada en el año 1982 por investigadores de la Universidad de Sao Paolo, donde estadísticamente se evidenció que durante el periodo de luna llena también ocurría un mayor número de accidentes de coche. Lo curioso es que los científicos no contaron con que la mayoría de los periodos de luna llena coincidieron con los fines de semana, por lo cual, cuando cotejaron nuevamente los datos, esta correlación desapareció. Idénticos resultados se evidenciaron en una investigación desarrollada por científicos de Irán en el reciente 2004.
Pero… si el efecto realmente no existe, ¿por qué se ha mantenido hasta nuestros días?
Leer más: http://rincon-psicologia.blogspot.com/2010/11/la-locura-y-la-luna-llena-la-realidad.html

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